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El Salvador del Infierno Verde

Mision del Representante Menonita: Salvar el Chaco Paraguayo

por Juanita Thigpen Gatti

(esta nota elaborada por la periodista norteamericana fue originalmente publicada en la revista "Nature Conservancy," edición setiembre/octubre de 1.996. Copyright, "Nature Conservancy").



Heinrich Ratzlaff Epp aprieta firme y constantemente el acelerador de su Volswagen mientras nos deslizamos por la carretera pavimentada, a ciento viente kilometros por hora. Sus ojos claros miran fijamente el camino por delante, mientras escucha las noticias en el estéreo, en alemán.

Aunque parezca, no estamos viajando en el autobahn por Bavaria. Estamos viajando por la Ruta Trans Chaco, una carretera que atraviesa uno de los lugares más inhospitalarios de América del Sur, el remoto Chaco situado en la región occidental del Paraguay. Ratzlaff, un humilde lider de la iglesia menonita y psicólogo, se crió en esta aislada área y ahora la representa ante el congreso nacional.

Parece que a Ratzlaff no le perturban unas cuantas vacas que bloquean la carretera a pocos metros delante de nosotros. Los animales están tan cerca que podemos leer las marcas en sus nalgas y se empiezan a mover perezosa y lentamente dándonos el paso desganadamente.

"Una vez, traje a un colega canadiense por este camino y casi se murió de un ataque al corazón", relata Ratzlaff, con un acento alemán-paraguayo tan espeso como el mate humeante que estátomando. "El me preguntó: Cómo sabes que esas vacas no se van a mover?" Y yo le contesté: Porque soy psicólogo y me es facil identificar las vacas locas desde muchos kilómetros atrás".

De repente, un objeto grande se estrella contra el vidrio delantero, "Qué lástima!" dice Ratzlaff, parando el coche abruptamente y escurriendo su cuerpo de casi dos metros de altura a través de la puerta del coche, para salir e inspeccionar al desafortunado loro -- el tercero que se estrella contra su auto en ese día. "Es que no lo puedes evitar...hay tantos pájaros. Si llego a casa sin matar a ningún animal lo considero como un buen día." Cada año, dice Ratzlaff, unos 30,000 animales son matados en esta carretera de 700 kilómetros de largo.

Las cifras estadistícas de animales muertos en el camino eran mucho más altas hace 23 años cuando la carretera de dos rieles estaba recién construida en esta enorme y aislada región. La naturaleza se derramó sobre la carretera como sangre vertida de una incisión fresca. La disminución de las muertes es una señal que quizás indique que la última gran área en estado salvaje de América del Sur sufre graves problemas ecólogicos.

Los indígenas llamaban a esta región: Chacú, "gran lugar para cazar". Los animales silvestres abundan - existen más mamíferos por kilómetro cuadrado que en la Amazonia, según lo estimaron algunos zoólogos. El Chaco es también una meca para pájaros, con más de 400 especies distintas. Hasta ahora, este refugio de la vida silvestre había escapado el destino de otras áreas naturales vecinas, a causa de la hostilidad de su clima, flora y fauna y la falta de agua dulce. Al mismo tiempo que la presión puesta por el incremento de población aumenta en la región oriental del Paraguay, y la economía del pais se debilita, existen en proyecto planes para construir represas, pavimentar, dragar y cultivar grandes partes del Chaco -- desarrollo que puede alterar en forma permanente esta región ecológicamente delicada. Ratzlaff ha decidido que la misión de su vida es la del salvar el Chaco antes que sea demasiado tarde.

"Dios dice que debemos cuidar su creación - no destruirla - sino preservarla para poder dejarla en herencia a nuestros hijos."

Ubicado en el corazón de América del Sur, el Chaco abarca más de 260,000 kilómetros cuadrados entre el pantano mas extenso del mundo, el Pantanal del Brasil, las selvas semitropicales de la región oriental del Paraguay, las pampas herbosas de la Argentina, y las montañas elevadas de los Andes. La parte oriental del Chaco está bordeada por el Río Paraguay, es húmeda y está entrelazada por ríos pequeños, zonas de pastos inundables y palmeras. Las selvas están tachonadas con árboles de madera dura como el quebracho colorado, de gran valor comercial y el palo borracho. La lluvia es menos frecuente en la parte central del Chaco, y la vegetación incluye bosques de palo duro y arbustos espinosos intercalados por prados y lagos que van de salados a turbios. Más al oeste, el Chaco se extiende bajo la sombra lluviosa de las montanas andinas. El agua es muy escasa y dunas bajas sujetadas por una matriz de enredaderas se extienden por centenares de kilómetros.

Los primeros colonizadores menonitas, cristianos pacifistas de descendencia alemana, vinieron del Canadá en la década de 1920 para poblar esta región desolada -- ellos fueron los primeros no-indígenas que se establecieron aquí. Otros menonitas como los padres de Ratzlaff, vinieron de Europa escapando persecuciones y con el tiempo poblando el Chaco Central con mas de 13,000 pobladores. Los menonitas, estaban desesperados por encontrar un país que los amparara, vinieron a invitación del gobierno paraguayo que estaba ansioso de poblar la región occidental del país debido a la disputa fronteriza con Bolivia.

Aunque los menonitas creyeron que habían llegado a la tierra prometida, con el tiempo llamaron al Chaco "el infierno verde." Los altos y filosos pastos forzaban a los ganaderos que andaban a caballo a usar más de tres capas de ropa para protegerse, a pesar de que la temperatura llegaba a veces a 43 grados centígrados. Las lagunas y ríos eran criaderos de mosquitos, víboras venenosas y caimanes. En los bosques vivían gatos grandes carnívoros. La temperatura fluctuaba hasta 44 grados de un día a otro. Cuando los colonizadores menonitas desmontaban el Chaco para la agricultura, frecuentemente causaban la mezcla del agua salada subterránea con el agua dulce producida por las lluvias en la superficie, convirtiendo la tierra en desierto inútil.

Estas condiciones hostiles hicieron del Chaco el lugar preferido adonde los dictadores paraguayos exilaban a sus críticos más agudos. Hasta este día muy pocos paraguayos se aventuran a visitar el Chaco, ni por un día. Aunque el Chaco ocupa el 60 porciento del Paraguay, está habitado por sólo el 2.5 porciento de la población del pais -- aproximadamente 100,000 personas. Cuando los primeros menonitas llegaron al Chaco Central, encontraron solamente 500 indigenas viviendo allí.

En contraste, el infierno verde del Paraguay es un paraíso para la vida silvestre. Más que 100 especies de mamíferos habitan la regíon, como tapires, tres especies del pecarí prehistórico incluyendo el tagua en peligro de extinción-- pumas, osos hormigueros, jaguares, y el enorme roedor llamado capybara. Existen tambien nueve especies de armadillos, incluyendo el raro armadillo gigante. Los pantanales del Chaco han atraído a más de 400 especies de aves, incluyendo por lo menos siete que no se encuentran en ninguna otra parte del mundo, como el tinamú de los pastizales, el tinamú con cresta quebracho, y el falconete de alas moteadas. El ñandu, parecido al avestruz, es nativo del Chaco. Los flamingos rosados encuentran muchos caracoles e insectos de los que se alimentan en las poco profundas lagunas del Chaco. Muchos reptiles tambien viven allí tales como el caimán, y el víbora cascabel.

"Existe un chiste que dice que los animales se quejaron a Dios de que a cada lugar que iban, la gente los desplazaba forzándolos a abandonarlo", continúa Ratzlaff, "Dios les dijo, tengo solamente un lugar donde los seres humanos no podrían sobrevivir...váyanse allí y vivirán en paz. Ese lugar era el Chaco...hasta que llegaron los menonitas".

Creyendo que Diós los había enviado al Chaco, los menonitas usaron toda su fé' y energía para subyugar a su nuevo hogar. Con palas, hachas, y bueyes y después con tractores y niveladoras -- ellos despejaron miles de hectáreas de espinosos matorrales y establecieron estancias enormes-- criando ganado, vacas lecheras, sorgo, algodón, maní, trigo, y cualquier otra cosa que esta tierra semiárida y el ingenio humano pudieran producir. Desarrollaron una gran red de tajamares, depósitos poco profundos contruídos con elementos naturales para recoger y conservar el agua de lluvia . Hoy día, el Chaco Central produce el 65 porciento de la leche del país.

Al final de la segunda guerra mundial, los padres de Ratzlaff llegaron al Paraguay con cientos de menonitas refugiados quienes se habían escapado de la Union Sovietica al amparo de la noche. El padre de Ratzlaff era un administrador y su madre una enfermera. Fueron uno de los primeros que trabajaron con los indios de la region -- los Lenguas -- proveyéndoles asistencia médica, educación y ayuda para reasentarse. El joven Ratzlaff se crió con siete hermanos y hermanas, y entre sus amigos contaba con los hijos del los indios, de los que aprendió su idioma y con los que exploró el Chaco salvaje.

El interés de Ratzlaff en la conservación encuentra sus raíces en el haberse críado en una región tan rica en naturaleza y cultura indígena. "Cuando niño, siempre quise a los animales y soñaba con tener mi propia granja y estar rodeado por la naturaleza", dice él. El niño se crió, asistió a una facultad biblíca, se hizo pastor, y ejerció su ministerio durante seis anos. Ratzlaff se casó y tuvo tres hijos. Dándose cuenta de que había una grave necesidad de psicólogos en su comunidad, Ratzlaff decidió estudiar para esta carrera en Asunción, y después en California, EEUU. De vuelta al Chaco, con el tiempo llegó a ser director de una clínica para enfermos mentales donde trabajó durante 12 años. Sus entradas le permitieron finalmente que realizara su sueño de niño: el de comprar una granja donde mantiene ganado y una reserva natural.

Más tarde, Ratzlaff fue contratado para trabajar como consultor en el departamento de salud mental del Ministerio de Salud Pública en Asunción. Durante esa época, grandes cambios ocurrieron en el gobierno paraguayo. El régimen dictatorial que gobernó el país desde 1.954 terminó con el golpe de estado contra el General Alfredo Stroessner en 1.989. Con la caída del régimen autoritario, una nueva constitución fué delineada y, de repente, el Chaco, que había sido una zona militar, pudo ser representado ante el congreso paraguayo.

En 1991, el candidato menonita para gobernador del departamento de Boquerón estaba preparando una lista de candidatos para las elecciones que se aproximaban. El tuvo poco éxito en su comunidad religiosa la que no quería meterse en asuntos políticos. "Sabiendo que yo vivía en Asunción, él me preguntó si podría pensar en alguien que nos representara", expresa Ratzlaff. Finalmente, el candidato gubernamental convenció al reacio psicólogo a presentarse como candidato.

La vida política fue una experiencia que hizo abrir los ojos a Ratzlaff. "Empecé a darme cuenta de la gran lucha para proteger nuestras zonas selváticas," dice él. Estaba muy preocupado por el gran declive de la capa boscosa de la región oriental del Paraguay que bajó de 60 porciento al 10 porciento. La construcción de la represa más grande del mundo, Itaupú, al límite este del Paraguay inundó miles de hectáreas de bosques y eliminó una serie de espectaculares cascadas. En su hogar, el Chaco, a Ratzlaff le preocupaban cada vez más los impactos de la deforestación y el desarrollo, que estaban causando erosión del suelo, convirtiendo el agua de superficie en agua salada y empezando a convertir el Chaco en un desierto.

También le preocupaba a Ratlaff la cacería desenfrenada que existía en el Chaco. "Todos los fines de semana se ve gente que lleva camionadas de animales muertos...ellos abalean cualquier cosa que se mueve". Un viernes por la noche, Ratlaff manejaba hacia su casa cuando fué testigo de la matanza de un lobo melenudo, una de las especies más amenazadas en el mundo. "Yo no pude hacer nada, no existe una ley en el Paraguay que controle este acto", recuerda él. Esta experiencia motivó al representante Ratlaff para hacerse miembro del comité ambiental en el congreso paraguayo y que promover leyes que pusiera la cacería de animales salvajes fuera de la ley.

Además de estos desafíos, la presión para desarrollar el Chaco empezó a aumentar. Se iniciaron planes para terminar el pavimentado de la Ruta Transchaco hasta el límite con Bolivia. Esto crearía una nueva ruta de salida al mar para los productos agrícolas del sudoeste del Brasil, lo que aumentaría grandemente el tráfico de camiones por esa ruta. Con los países vecinos, Brasil, Uruguay, Bolivia y Argentina, el Paraguay lanzó el proyecto "Hidrovía", un esfuerzo masivo de dragado y canalización del Rio Paraguay que llevaría el tráfico de barcazas al alto Paraguay y fomentaría aun más el desarrollo de la agricultura en la ecológicamente delicada región del Chaco. Además de esto, se anunciaron planes para desviar las aguas del Río Pilcomayo, en el borde occidental del Chaco, cortando parcialmente el suministro de agua para esta región. Al mismo tiempo ganaderos ansiosos de poseer más tierras, muchos de ellos provenientes del Brazil, comenzaron a entrar en la parte noreste del Chaco y desmontar tierras en forma alarmante, sin darse cuenta de los peligros de la salinización del agua y la desertificación que le sigue.

Ratzlaff y otros colegas con preocupaciones similares, hicieron lo que pudieron para atajar la marejada de desarrollo, dando discursos en el congreso y tratando de establecer leyes para proteger el medio ambiente en un país que carecía notoriamente de ellas y lo que es aun peor de la capacidad de implementarlas. Pero los discursos de estos personas caían en oídos sordos. "El gobierno tiene tantas otras preocupaciones que no puede preocuparse del medio ambiente", dice Ratzlaff.

A comienzos de 1993, Ratzlaff se dirigió a la Fundación Moises Bertoni, el groupo líder dedicado a la conservación en el Paraguay, que se estableció en 1988 con ayuda de la fundación Americana Nature Conservancy. Mientras la Fundación Bertoni, con sede en Asunción, había empezado a trabajar en el Chaco, su director, Raúl Gauto, consideró importante que el Chaco tuviera una representación local. "Nos alegró que pudiéramos ayudar a un grupo de personas del Chaco que estaban preocupadas por la gran disminución de los recursos naturales de su zona y querían hacer algo por salvar a esa región. Nosotros decidimos hacer algo para ayudarles", dijo Gauto.

Gauto puso en contacto a Ratzlaff con Gregory Miller, director regional del programa latinoamericano de la Nature Conservancy, la que apoya organizaciones afines a través del continente. Durante un recorrido de varios días por el Chaco, Miller y Gauto le sugirieron a Ratzlaff la creación de un grupo privado de personas interesadas en proteger el hábitat y la vida salvaje, proporcionándoles asesoramiento en la administración, la recaudación de fondos y la gerencia de semejante programa.

La Nature Conservancy y Fundación Bertoni ayudaron a Ratzlaff con la primera donación de fondos, lo que permitió a Ratzlaff nombrar a Wilfried Geibrecht, un colega menonita y profesor de ciencias naturales del Chaco, como director del grupo. Ratzlaff y Geibrecht reclutaron a 30 miembros, muchos de ellos, líderes de la comunidad, incluyendo al terrateniente más grande del Chaco Central, Peter Durksen.

"Yo le dije, tú cortaste tanto bosque para tus tierras de pastoreo que ahora tienes la obligación de proteger lo que necesita ser protegido", expresa Ratzlaff. Durksen adquirió rápidamente dos propiedades con un total de 10,000 hectáreas, con el objeto de dejarlas en su estado natural.

Después de dos años de planeamiento, en una sencilla ceremonia llevada a cabo en un restaurante cuyo dueño es Werner Gerber, un agrónomo suizo y uno de los nuevos miembros de la organización, nació la Fundación para el Desarrollo Sostenible del Chaco en Marzo de 1995.

"Este tipo de conservación, basada en la comunidad, es exactamente lo que necesitamos para salvar el Chaco". insiste Miller. "Tener a la gente que vive aquí interesada y dedicada, y de esta manera tener el tipo de conservación basada en la tierra misma, como lo hace la Nature Conservancy, es sumamente alentador".

En una fecha reciente, Durksen, Ratzlaff y Geibrecht hicieron un recorrido del Chaco central con otros visitantes para destacar sus características singulares. Geibrecht, hojeando su muy usado libro sobre pájaros como un pastor hojeando la Biblia, confirmó las identificaciones de los pájaros que acababa de observar. En dos horas contó mas de 30 especies de pájaros: flamingos rosados chilenos, alimentándose pacíficamente en las lagunas chaqueñas, un gran rebano de cigueñas de bosque posadas sobre un árbol de palo borracho, adornándolo como ornamentos de un arbol de Navidad.

" Como se llama ese pájaro negro?" pregunta el hombre de espaldas anchas, Durksen, a Geibrecht en alemán. "Ese pájaro es solamente un garrapatero lustroso", contesta Geibrecht.

"No, la forma es un poco diferente", interrumpe Ratzlaff.

" Ves la mancha en el ala?"

"Claro que sí, ese pájaro es una tanagra de alas blancas".

La abundancia de pájaros y otra fauna salvaje en el Chaco lleva a Ratzlaff y sus asociados a creer que la región tiene un gran potencial para el ecoturismo.

"El Chaco no puede soportar un gran número de habitantes por la falta de agua, pero lo que posee en abundancia es la naturaleza. Qúizas podamos desarrollarlo como un parque mundial", dice Ratzlaff.

Uno de los principales fines del grupo es de mejorar los parques nacionales ya existentes en el Chaco, explica Ratzlaff.

Antes de la formacion del grupo, dos parques con un total de casi un millón de hectáreas habian sido establecido en el Chaco por el gobierno Paraguayo. Otras 300,000 hectáreas, protegiendo a una gran zona de pantanos, son oficialmente un parque pero pertenecen a una familia de estancieros. Al igual que muchos parques en Latinoámerica, estos lugares carecen de dinero, personal y entrenamiento para proteger sus riquezas naturales adecuadamente.

El grupo de Ratzlaff va a trabajar también para identificar las áreas con mayor diversidad biológica y protegerlas privadamente. La fundación comenzó recientemente un "programa de compra de tierras para la conservación", para vender lotes de terreno a amantes de la naturaleza de todo el mundo, para que puedan venir al Chaco y apreciar sus tesoros naturales. A través de este y otros esfuerzos, Ratzlaff espera que su querido Chaco quede protegido.

"Es importante salvar todo lo que podamos de la naturaleza del Chaco porque estas áreas, fáciles de destruir, quedan irreparables si el hombre las toca", dice Ratzlaff.

Durksen está ansioso de mostrar a los visitantes la propiedad que acaba de comprar, así que el grupo sube nuevamente al camión. Traqueteando por un camino polvoriento, empezamos a encontrar pequeños charcos de agua que se hacen mas voluminosos con cada kilómetro que avanzamos. Durksen trata de maniobrar el vehículo a través de un gran pantano donde se había estancado un camión-tanque cuyo chofer afirma que había estado allí por horas. Sin dejarse intimidar, Durksen continúa avanzando.

Pronto, nuestro camión tambien queda varado sin remedio, pero los menonitas, optimistas después de haber salvado toda clase de obstáculos durante varias décadas, hacen frente al desafío y se sumerjen parcialmente en el barro. Ratzlaff, metido con las botas en el lodo, agarra un azadón y abre cuidadosamente un espacio para las llantas del camión. A pulso, con determinación y con la ayuda de un guinche, los hombres liberan al vehículo en unos milagrosos 45 minutos. Al parecer, el Chaco está en buenas manos.


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