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“Nuestra
única defensa contra la muerte es el amor”
José
Saramago
El cine que nos invita a amar y celebrar
Convocamos con redoblado ánimo amoroso y celebratorio esta edición.
Mientras nuestra nación se acerca a sus 200 años, el Festival llega a la
víspera de su 20 aniversario, reafirmándose como fuerza líder en la vida
cultural paraguaya. Y se ha propuesto hacerlo poniendo en mayor
evidencia el esfuerzo por enriquecer la cultura cinematográfica
nacional, formando más públicos y nuevos talentos a nivel nacional.
El 2º
Concurso Nacional de Cortometrajes, que promueve a los grandes
talentos del futuro cine paraguayo, y el proyecto Extensión del
Festival al Interior, que contribuye a la descentralización y a la
difusión de la cinematografía de calidad en otras localidades del país,
son dos ejes confluyentes y ambiciosos de acción que se han puesto en
marcha aún cuando no están los recursos suficientes para garantizar sus
cometidos, es decir, en el espíritu que siempre nos ha movido y ha
marcado la trayectoria del Festival Internacional de Cine del Paraguay:
la posibilidad de hacer lo imposible.
Sumada a
nuestra larga alianza con el Ministerio de Relaciones Exteriores,
Holding de Radio, varias misiones diplomáticas y entidades
cinematográficas extranjeras, nos ha fortalecido la subvención del
FONDEC, el patrocinio oportuno de EBY y Paravisión, además del apoyo del
Sistema de la ONU, la OEI y la Delegación Regional de Cooperación de
Francia para el Cono Sur, lo que nos permite mantener alto el Foro Cine
del Mercosur (7ª edición) y la Sección Arte & Cultura, con exhibiciones
para estudiantes. Destacamos también el auspicio institucional de tres
Secretarías de Estado, las que demuestran genuino interés y cooperación,
dándose como nunca antes la posibilidad de potenciar desde el Estado lo
que propone el Festival como proyecto educativo y cultural nacional e
internacional.
Desde su inicio, el Festival Internacional
de Cine (primero llamado de Asunción y luego del Paraguay) ha sido una
apuesta al riesgo y al desafío de ofrecer un tipo de cine no sólo
desconocido sino necesario, porque cultiva la poderosa expresividad
artística de la cinematografía y abre horizontes a la diversidad
cultural del mundo, ofreciendo además un espacio de encuentro, debate,
aprendizaje, desarrollo creativo y socio-económico.
En la selección de este año ilustramos
la universalidad del amor, sentimiento tantas veces subvalorado,
banalizado y prostituido, y gracias al cual, sin embargo, energizamos la
vida y enfrentamos la muerte. Breve o extendido, espontáneo o elaborado,
restringido o ampliado, unilateral o recíproco, sea a humanos
(heterosexual, homosexual, espiritual, fraternal o familiar), a seres de
otras especies, a la Naturaleza, Dios, la patria, el arte o el cine
mismo, en todas sus variaciones y manifestaciones, el amor es uno de los
fundamentos emblemáticos de la vida humana en todas las edades, de la
infancia a la ancianidad. Emoción mágica, biológica, misteriosa y
milagrosa, el amor en sus variadas formas –de la ternura a la pasión y
la obsesión– está presente en esta treintena de relatos brillantes con
sellos de autor. Filmes
que han cosechado premios y aplausos con los públicos más cinéfilos del
mundo, la mayoría modestos en su producción pero ricos y
generosos en sus emociones, que conmueven por su verdad y su poesía sin
depender del impacto tecnológico ni los golpes de efecto, que evitan los
clichés y no se degradan en sentimentalismos lacrimógenos; películas de
gran calidad, al fin, que han de permanecer en nuestra memoria afectiva
y que demuestran el potencial
sensibilizador y formador de la cinematografía.
Este año están representadas las
cinematografías de 25 países, entre las que figuran por primera vez de
Irak, Panamá y Kazajstán, mientras recuperamos las poco frecuentes de
Austria, Japón, Mongolia, Rumania y Rusia. Iluminando pantallas de
nuevas subsedes, algunas son presentadas en formato digital, debido a
que no hay copias disponibles en fílmico e, inclusive, así fueron
rodadas y/o estrenadas en capitales de nuestra región.
Nuestra
gratitud a todos los que han contribuido para concretar esta realidad.
Gracias al público por hacer suyo este sueño. Con amor y fe en Dios y en
nuestro querido Paraguay, en la certeza de que el arte y la cultura
posibilitan con mayor certidumbre la construcción de un país y un mundo
mejor, he aquí esta 19ª edición.
Hugo Gamarra Etcheverry - Fundador /
Director |